“El escenario económico pre-electoral 2019”

Por Mario Brodersohn

El déficit fiscal: una asignatura pendiente
El gobierno asoció el contundente triunfo electoral en octubre 2017 con el gradualismo y ello lo estimuló a repetir en el 2018/19 la misma estrategia que en el 2016/17.
En el primer semestre del 2016 dominaron las urgencias en dar respuesta a la salida del cepo cambiario y acordar con los acreedores externos para terminar con el “default” de la deuda pública. La devaluación fue del 60%, la
inflación trepó al 40%, el salario real cayó un -5,4% y la depresión de la actividad económica en ese primer semestre fue del -3,7%. El gradualismo fiscal en el 2016 terminó en un déficit primario del Gobierno Nacional del
4,3% del PBI, pero si le sumamos los intereses de la deuda y los déficits provinciales el déficit total ascendió a 7,0% del PBI.
En el 2017 se reduce el gasto público del Gobierno Nacional en subsidios económicos en dos puntos del PBI mientras las provincias prácticamente no aportaron a esa retracción del gasto público. Esta caída del gasto público fue
neutralizada por una disminución similar en la presión tributaria (retenciones a las exportaciones, impuesto a las ganancias) lo que explica que el déficit fiscal terminó siendo en el 2017 el mismo 7% del PBI que en el 2016.

En enero 2017 el Ministro de Hacienda declara que terminó la recesión y anuncia que comenzaron a aparecer los primeros brotes verdes de reactivación económica empujados por las inversiones públicas. A medida
que transcurre el 2017 se confirman las expectativas de reactivación anunciadas por el Ministro de Hacienda. En el primer trimestre del 2017 el PBI crece a un ritmo anual 1,7%, en el segundo al 4,0% anual y justo en el
mes de las elecciones octubre 2017 alcanza el pico de reactivación (5,0%).
El Gobierno comenzó el 2018 con un intento de repetir en el 2018/19 la estrategia del 2016/17 con el proyecto de ley enviado al Congreso Nacional.
En ese proyecto el Gobierno propuso tratar en sesiones extraordinarias la reforma impositiva, el coeficiente de indexación de las jubilaciones, reformas laborales y sindicales, etc. También anunció aumentos en las
tarifas del transporte urbano, gas, agua, etc. Las proyecciones fiscales para el 2018 sugieren que el déficit fiscal se reduciría del 7,0% al 6,5% del PBI.
En el 2018 la estrategia del gobierno debería centrarse en repetir el camino seguido en el 2016/17, esto es, bajar el gasto público en dos puntos del PBI.
Para lograrlo propone disminuir los subsidios energéticos y de transporte al mismo tiempo que se mantienen los subsidios que surgen de la tarifa social.
Además, intentará que las provincias se sumen a la política de reducir el gasto público.

Fuente: Econométrica

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