El BCRA redujo su tasa de política monetaria en 75 puntos básicos a 27,25%

Buenos Aires, 23 de enero de 2018.

El 11 de enero se publicó el Índice de Precios al Consumidor (IPC) del INDEC. La variación de precios en el mes de diciembre fue de 3,1% para el nivel general y 1,7% para el componente núcleo. Como se preveía en el comunicado del 9 de enero, se reflejó el fuerte aumento de precios regulados (en especial, gas y electricidad) y cierta incidencia directa de esos precios en la inflación núcleo. Con estos resultados, en 2017 la inflación nivel general alcanzó 24,8%. En cuanto a su descomposición regional, la inflación de diciembre se ubicó entre 2,2% en la región Noreste y 3,4% en el GBA.

En las últimas dos semanas, también se conocieron los datos de inflación de diciembre correspondientes al Sistema de Precios Mayoristas. Las variaciones de los índices de precios mayoristas se ubicaron entre 1,6% y 1,8% respecto al mes previo, mientras que sus incrementos interanuales se ubicaron en un rango que va de 17,9% para el Índice de Precios Básicos del Productor (IPP) a 18,8% para el Índice de Precios Internos al por Mayor (IPIM).

Si bien la inflación minorista de 2017 se redujo en casi 12 puntos porcentuales frente a la de 2016, la desinflación no fue tan rápida como la buscada por el Banco Central de la República Argentina (BCRA). Como ya se comentara en oportunidades anteriores, tanto una relajación prematura de la política monetaria entre octubre de 2016 y marzo de 2017 como el aumento de precios regulados por encima de lo estimado por el BCRA explican centralmente el desvío respecto de la meta intermedia del 2017.

La política monetaria incrementó significativamente su sesgo contractivo a partir del segundo trimestre del año pasado, a través tanto de subas de la tasa de política monetaria como de la operatoria en el mercado secundario de LEBAC. Así, a partir de mayo de 2017, la economía retomó el ritmo de reducción de la inflación núcleo previsto en el Informe de Política Monetaria de enero de 2017, quebrando en la segunda mitad del año la persistencia que traía desde 2016. Sin embargo, al haberse partido de un nivel de inflación más alto que el esperado por el desvío acumulado en la primera parte del año, la tasa de inflación quedó por encima de la meta de inflación intermedia fijada para 2017.

La continuación del ritmo de desinflación de cara a 2018 se ve beneficiada por condiciones iniciales más favorables que las de 2017. El sesgo contractivo de la política monetaria es mayor con una tasa de interés real muy superior a la de inicios de 2017. Se espera un incremento de precios regulados de 21,8%, mientras que en 2017 estos precios aumentaron 38,7%. Asimismo, la distancia entre la inflación, tanto núcleo como nivel general, de fin de 2017 y la nueva meta de inflación es mucho menor que a fines de 2016.

Fuente: BCRA

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