Dimensiones de la pobreza y la importancia de su medición multifactorial. Argentina urbana 2010-2016

En la Argentina, gran parte de la discusión sobre pobreza se ha constreñido sobre la validez de las cifras que arroja su medición. Parte de la disputa se debe a que los resultados a que llegan diversas instituciones públicas o privadas, utilizando iguales o diferentes bases de datos, presentan amplios rangos de variación.

Sin duda, una parte de la discusión respecto de la incidencia e intensidad de la pobreza se debe a los diferentes métodos utilizados, las diversas estrategias seguidas para la resolución de problemas técnicos e, incluso, los diferentes universos de estudio. Sin embargo, no siempre las discusiones hacen explícitas las distintas ópticas conceptuales que están detrás de los diferentes resultados generados. Parte de estas discusiones que giran alrededor del fenómeno de la pobreza tienen lugar como si los oponentes estuviesen de acuerdo respecto al concepto mismo.

Desde una perspectiva empirista, resulta fácil asumir que la pobreza es aquello que mide los indicadores utilizados para su identificación. Sin embargo, el problema de cualquier medición es más complejo. Siguiendo a Cortés (2010), un enunciado como “este hogar es pobre” puede decir algo de manera indirecta, por ejemplo, si es pobre entonces carecerá de tal y cual bien o servicio, lo que es una consecuencia lógica del enunciado original y también forma parte del sentido teórico que envuelve al concepto inicial.

El significado de un concepto está dado por las unidades a las que se refiere el enunciado y por el sentido teórico que dicho concepto arrastra.2 Desde esta perspectiva, similares proposiciones teóricas, en este caso referidas a la pobreza, pueden tener significados distintos en el marco de diferentes conceptuaciones. Esto a su vez se relaciona con los criterios que orientan la selección de indicadores cuantificables a utilizar para la identificación del fenómeno en la población de referencia y del método de agregación para la elaboración de medidas de pobreza. De acuerdo con estas ideas, el significado de cualquier enunciado teórico, no se dirime en el campo empírico, sino que es necesario, situarlo dentro de un cuerpo teórico que le da sentido.

Una vez que se distingue con nitidez entre los conceptos y sus indicadores aparecen dos criterios metodológicos adicionales: la validez y la confiabilidad de las mediciones, es decir, si los indicadores miden aquello que se quiere medir y cuán grande o pequeño es el error de medición. Si resulta que los indicadores no son válidos, entonces éstos no dicen nada respecto a la proposición teórica o al concepto, se desacoplan los campos de la experiencia y de la conceptuación. En este caso no importan los valores ni las tendencias que arrojen las mediciones de pobreza, pues la medición no representa adecuadamente el fenómeno. Si, por otra parte, las mediciones son imprecisas, es decir si la varianza del error de medición es grande en relación con la varianza del índice de pobreza, entonces los resultados fluctuarán en una banda amplia sin que necesariamente haya habido cambios en los niveles ni en la tendencia de la pobreza.

Como resultado de los avances en los últimos años en la lucha por los derechos económicos y sociales, los gobiernos de algunos países de América Latina –entre ellos tanto el anterior como el actual gobierno argentino- se han planteado como objetivo programático “erradicar” la pobreza. Esto lleva a centrar la atención sobre la evolución del fenómeno durante los últimos años y el actual estado de situación. Este desafío gana especialmente interés en la Argentina, sobre todo, a la luz de los cambios políticos ocurridos a finales de 2015, a partir de los cuales el nuevo gobierno puso en agenda la ambiciosa meta de “pobreza cero”.

Fuente: ODSA - UCA

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