Crecimiento y más empleo

Con los datos finales de las cuentas nacionales disponibles, el crecimiento del PBI durante el año pasado
finalmente se ubicó en el 2,9%, una décima más que el estimado de 2,8% en base al EMAE. Además,
fueron revisados los números del año 2016, y la recesión de aquel año tuvo una importante mejora. Según
los nuevos números la caída del PBI en aquel año fue del 1,8%, bastante menos que el 2,3% estimado
hasta hace poco tiempo. Esto implica además que, la destrucción de riqueza de ese año fue aún menor
que la acontecida en el año 2014 (-2,5%), dos recesiones de características similares.

Más allá del crecimiento agregado del 2017, cabe destacar la dinámica de algunos componentes
particulares de la demanda. El factor que más impulsó a la economía fue la Inversión, que tuvo un
crecimiento interanual de 11%, llegando el flujo de inversión total del año a superar a los de los años
2012-2016. Por otro lado, el consumo creció un 3,6% interanual desmintiendo las hipótesis de un
“crecimiento que no llega a la gente” que debe resignar consumo que antes hacía.
Finalmente, el punto débil del proceso de crecimiento retomado durante el año pasado es el de la
sostenibilidad externa. Mientras que las exportaciones crecieron, para las cuentas nacionales y a precios
constantes, un 14,7% interanual, las exportaciones se mantuvieron prácticamente estancadas (0,4%).
Estas distintas velocidades implican un aumento del déficit comercial que deberá corregirse en algún
momento no muy lejano. De no hacerlo, es justamente el factor que podría detener en algún momento de
menor liquidez internacional el crecimiento económico, por falta de financiamiento de ese déficit
comercial.

Fuente: Invecq

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