Cortando la Historia

Primer dato: la Argentina está cambiando

Las elecciones de medio término del domingo pasado han homologado el cambio. Solo cuando observemos este periodo de la historia a través del tiempo podremos entender la magnitud de los acontecimientos que están ocurriendo en todos los planos: políticos, económicos, sociales, jurídicos e institucionales. L

a ratificación del proyecto político, tras el buen resultado electoral por parte del gobierno de cambiemos, terminó de consolidar el proceso de cambio por el que estamos atravesando. ¿Por qué es importante esto? Porque le da continuidad, previsibilidad y certidumbre al proyecto político, algo que hasta acá no teníamos. Esta condición es uno de los requisitos necesarios para poder encausar a la economía en un nuevo ciclo de crecimiento de mediano y largo plazo.

Segundo dato: la bomba no explotó. A diferencia de la gran mayoría de los grandes procesos de nuestra historia, este cambio se está manifestando sin explosión interna. En el 2016 se evitó el colapso con mucha cintura y por la vía del gradualismo, el gran ganador de los primeros dos años de la gestión Cambiemos. Está claro que todavía hay muchos desequilibrios macroeconómicos en todos los frentes, y el tejido social sumamente delicado. Hoy la política económica se desenvuelve a través de una dicotomía permanente entre intenciones y restricciones. Pero la no explosión no es menor, primero porque evitamos las dramáticas consecuencias económicas y sociales que una crisis genera, y segundo porque obliga a un mucho mayor grado de competencia y responsabilidad del gobierno en todos los frentes para llevar adelante una gran gestión. No nos sobra nada, y eso puede ser muy bueno.

Tercer dato: los mercados están hablando. Siempre se dice que los mercados financieros se anticipan a los hechos. De alguna manera escriben la historia antes de que suceda. ¿Qué nos está diciendo?

Fuente: Invecq

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