Colombia 2017

La actividad económica en 2017 se caracterizó por una demanda interna debilitada, por lo que el crecimiento alcanzaría el 1,8%. Esto implica una leve desaceleración después del alza del 2,0% en 2016. Algunos indicadores sugieren que la desaceleración tocó fondo y el crecimiento mejorará a partir del tercer trimestre de 2017. En el frente fiscal, este año se alcanzó el resultado estructural definido por la regla fiscal para el Gobierno Central, en tanto que el sector descentralizado redujo su superávit. El déficit de la cuenta corriente disminuyó y las presiones inflacionarias
cedieron. En 2018 se espera una recuperación gradual y el PIB crecería un 2,6%.
En 2017 se tomaron medidas para fortalecer los ingresos y mitigar los gastos con el propósito de avanzar en el ajuste de las finanzas públicas. Los ingresos fiscales del Gobierno Central aumentaron como resultado de la reforma tributaria aprobada a fines de 2016, y los gastos también presentaron un crecimiento, aunque menor. La recaudación tributaria representó un 14,2% del PIB, 0,6 puntos por encima de la registrada en 2016, principalmente por el aumento de la tarifa del impuesto al valor agregado (IVA), que pasó del 16% al 19%. La recaudación del IVA aumentó un punto del PIB en 2017 y compensó la menor recaudación de impuestos a la renta y al patrimonio. Los gastos del
Gobierno Central se mantuvieron estables al pasar del 18,9% del PIB en 2016 a 19,0% en 2017, no obstante el mayor gasto en intereses. El déficit del Gobierno Central fue del 3,6% del PIB, correspondiente a un déficit estructural del 2,0% del PIB, una vez descontados los efectos del ciclo económico, estimados en un 1,7% del PIB. La combinación del resultado del Gobierno Central con el superávit del 0,4% del PIB del sector descentralizado produce un aumento del déficit del sector público no financiero, que pasa del -2,4% del PIB en 2016 al -3,2% del PIB en 2017. El sector
descentralizado redujo su superávit, principalmente por el mayor ritmo de los gastos de inversión en
los gobiernos locales, en su segundo año de mandato.
El Banco de la República fue relajando paulatinamente su postura contractiva al observar las
señales de descenso de la inflación durante 2017. La tasa de intervención disminuyó 300 puntos
básicos, del 7,75% en noviembre de 2016 al 4,75% al finalizar noviembre de 2017. Esto representó un
estímulo a la actividad económica, aunque con rezagos.
La transmisión de la baja de tasas al crédito ha sido lenta, en particular en la cartera de consumo, cuyas tasas se fijan en horizontes de dos a cinco años. En concordancia con la desaceleración del consumo y el menor ritmo de
inversión, la demanda de crédito perdió dinamismo y a septiembre el indicador de calidad de la cartera presentó un deterioro del 4,5%.

El comportamiento del peso colombiano se vio influenciado por los cambios en las expectativas internacionales de la oferta y el precio del petróleo, y por el debilitamiento del dólar frente a las demás monedas. El tipo de
cambio nominal osciló en 2017 alrededor de los 2.900 pesos por dólar, después de registrar un promedio de 3.055 pesos por dólar en 2016.

Fuente: CEPAL

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