Claves del acuerdo Nación-Provincias: menos subsidios y jubilaciones y más crecimiento

Recientemente se presentó la propuesta de reforma tributaria y el acuerdo fiscal con
Provincias. En términos generales, estos acuerdos sirven para aportar gobernabilidad, en un
marco en que se requieren consensos para impulsar reformas importantes con impacto
económico, político y social (ej, cálculo de movilidad jubilatoria) y comenzar a ordenar la
estructura tributaria (nacional y provincial). Ello con miras a mitigar desincentivos, lograr
mejoras en la competitividad del sector privado en el mediano y largo plazo, que impacten
positivamente en expectativas, el crecimiento y la generación de empleo.
Todo dentro del criterio de “gradualismo” fiscal, a cargo del Tesoro Nacional (y
parcialmente la Ciudad de Buenos Aires), que compensará a las Provincias por la pérdida de
ingresos por menor coparticipación de Impuesto a las Ganancias y a los Créditos y Débitos,
reducción en alícuotas de Ingresos Brutos y renuncia de juicios iniciados a Nación contra la
emisión de un título. En este último caso, con la particularidad que el pago de los servicios
de esa deuda (capital e intereses) no se tendrán en cuenta para el cálculo del cumplimiento
de las metas de resultado primario que se impuso Nación (-3,2% y -2,2% del PBI en 2018 y
2019, respectivamente) que por definición no incluye el pago de intereses, ni el pago de
amortizaciones (que van “debajo de la línea”). Algo de “contabilidad creativa”.
En relación a mejoras relativas explícitas, la Provincia de Buenos Aires aparece como la
principal beneficiada con los cambios propuestos (aunque antes recibía transferencias
discrecionales del Tesoro Nacional). En efecto, se coparticiparía el 100% del Impuesto a las
Ganancias y se la compensaría adicionalmente por el litigio del Fondo del Conurbano y por
la pérdida de ingresos por el Impuesto a los Créditos y Débitos, que dejaría de coparticiparse
e iría íntegramente a ANSES/Nación.
El resto de las Provincias, si bien son afectadas por estos cambios, serían compensadas por
el Tesoro Nacional para que el impacto sobre sus finanzas sea al menos neutro (e
indirectamente por la Ciudad de Buenos Aires que cede coparticipación para que todas las jurisdicciones estén en igualdad de condiciones ante los cambios propuestos). Por otro lado,
éstas se comprometen a reducir gradualmente la alícuota de Ingresos Brutos (que en el
agregado recauda 4% del PBI) y a mantener el gasto primario constante en términos reales
y a limitar la contratación de personal.
Lógicamente todo esto tendrá impacto sobre las cuentas fiscales de Nación. En este sentido,
en 2017 el déficit primario terminaría siendo 4% del PBI, en línea con la meta de déficit de
4,2%. Ello se lograría por una reducción en el gasto primario (esencialmente menores
subsidios a los servicios públicos) y, por el lado de los ingresos, lo recaudado por el segundo
tramo del blanqueo impositivo (+0,3% del PBI) y el efecto sobre la “caja” de la forma en
que se contabilización intereses devengados por reaperturas de series de deuda emitidas
con anterioridad (+0,4% del PBI). Algo más de contabilidad creativa.
Como se observa en el cuadro siguiente, el impacto del costo del acuerdo sobre la meta
fiscal de Nación lo estimamos en 0,2% del PBI en 2018 (sin incluir los ARS 5.000 millones –
0,04% del PBI- por el pago de los intereses del título compensatorio). Además, la reforma
tributaria tendría un impacto negativo sobre los ingresos de 0,5% del PBI, que se suma a la
asistencia adicional a Provincias mencionada previamente y el cumplimiento del fallo de la
Corte sobre los recursos de la Seguridad Social (0,3% del PBI).
La brecha para lograr la meta se cerraría con un menor gasto por el cambio en la fórmula
de movilidad jubilatoria (+0,7% del PBI) y una nueva ronda de reducción de subsidios
económicos y otros gastos discrecionales por mayor eficiencia y modernización (en total
+0,9% del PBI). Adicionalmente, el Banco Nación transferirá en 2018 ARS 20.000 millones de
utilidades al Tesoro (y podría hacerlo en hasta un 20% del total desde 2019 en adelante).
Estos serían los principales factores de incidencia para continuar con la reducción del déficit
primario.

Fuente: Quantum

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