Breves comentarios sobre el Presupuesto 2018

Como es de esperar el proyecto de presupuesto presentado se inscribe en la lógica del conjunto
de políticas que viene desplegando el gobierno de Macri y que se pueden sintetizar en dos
aspectos: ajuste y deuda.
Esto es así aun sin considerar que el proyecto presentado carece de vigencia en el marco de las
reformas previsional y tributaria propuestas por el mismo gobierno y que, de ser aprobadas,
alterarían las cuentas proyectadas. Es decir, por una ventanilla presentan un “cuento de hadas”
donde parecería que la inflación va a ser relativamente baja y la economía va a tener un
crecimiento importante con mayor recaudación, pero por la otra las reformas en discusión
plantean un ajuste que deberá ser incluso superior al que se percibe en el proyecto de
presupuesto pre-reformas.
Ajuste
No hay que ser demasiado perspicaz para observar que en el Presupuesto se plantea una
reducción del gasto estatal primario en términos reales y la intención de poner un techo salarial
con una proyección optimista del nivel de inflación.
El gasto primario aumentaría tan solo en 15,1% por lo que aun suponiendo la proyección oficial de
inflación (15,7%) el gasto primario real se reduciría en 0,5%. Dado que es poco probable que se
alcance ese nivel de inflación, debe destacarse que con una inflación del 20% la reducción del
gasto real llegaría a 4,1%.
Si este fuera el nivel de inflación también caerían los salarios reales de los trabajadores estatales
(proyectados en 16%), y los del conjunto de los trabajadores si ese nivel se extiende como techo
salarial tal como lo planteó el Ministro de Hacienda.1 De ahí que son mentira o al menos
incongruentes las proyecciones de incremento del consumo y, por consiguiente, el incremento de
la recaudación por esa vía.
En la reducción del gasto se destaca especialmente el achicamiento de los subsidios económicos,
de 13,2% en términos nominales, que obedece a los recortes en el rubro energía como, en menor
medida, de los subsidios al transporte. La contracara de estos menores subsidios, como ya se
viene padeciendo, son los aumentos desmedidos en las tarifas de electricidad, gas y agua y en el
transporte público, que afectan a todas las familias trabajadoras.

También se destacan los recortes en el gasto en ciencia y técnica y en vivienda, con aumentos
nominales de tan solo 13,3 y 11,3%, respectivamente, es decir, por debajo de la inflación
proyectada.
Finalmente, debe llamarse la atención respecto de la incongruencia de que las prestaciones
sociales aumenten significativamente (22,1%) cuando por la otra ventanilla se presenta la reforma
previsional y el cambio de fórmula de actualización que daría resultados distintos.
Endeudamiento
También se advierte un aumento de la deuda pública cuya finalidad consiste en financiar un
déficit fiscal acrecentado por la reducción de impuestos a sectores de altos ingresos desde la
asunción de la gestión macrista: eliminación y reducción de las retenciones a las exportaciones de
granos y minería, reducción del impuesto a los bienes personales, etc..
El acelerado ritmo de la deuda lleva a que los intereses pagados por la deuda contraída, que
alcanzan los $ 286.191 millones en 2018, crezcan 27,6%, sobre un nivel ya acrecentado en 2016 y
2017. El aumento de los intereses prácticamente duplica el ahorro por el recorte de subsidios.
De allí que sumados ambos componentes los desequilibrios fiscales no se corrigen
considerablemente. Lo que sí ocurre es una transferencia de ingresos del sector público desde los
usuarios de los servicios públicos subsidiados a los acreedores de la deuda pública. Y el incremento
de los intereses genera, a su vez, un empeoramiento de las cuentas fiscales al incrementar el
déficit financiero.
El aumento exponencial de la deuda externa se da en el marco de un nuevo proceso de
valorización financiera que puso en marcha el gobierno de Macri y que lo único que traerá
aparejado es desindustrialización y empobrecimiento.
Banco Nación
Una mención especial merece el comienzo de la privatización del Banco de la Nación Argentina,
mediante este proyecto de presupuesto que propone una transferencia de $ 20.000 millones del
capital social del Banco al Tesoro Nacional, medida expresamente prohibida por la actual carta
orgánica del Banco por lo cual el proyecto de presupuesto también propone modificar esta carta
orgánica.
El Banco Nación es actualmente el más importante del sistema financiero local cualquiera sea la
variable analizada (patrimonio, depósitos, préstamos), con gran diferencia respecto a cualquier
otro banco. La estrategia del gobierno es descapitalizar a la institución lo que provocará que
disminuya su capacidad prestable y de esa manera aumente la participación de la banca privada
nacional y extranjera, y hará menos conflictiva su privatización futura.

Fuente: CIFRA

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