Balance Preliminar de las Economías de América Latina y el Caribe

El contexto internacional
En 2017, América Latina y el Caribe enfrentó un contexto externo más favorable en el
ámbito real y financiero.
En el ámbito real, la economía mundial crecería a una tasa del 2,9%, cifra superior
al 2,4% alcanzado en 2016. La mejora en el crecimiento fue casi generalizada y
benefició tanto a las economías desarrolladas como a las emergentes, que mostraron
una aceleración en el ritmo de crecimiento durante el presente año. La tasa estimada
de crecimiento para las primeras en 2017 es del 2,1% (frente al 1,6% de 2016), en
tanto que la tasa estimada para las segundas es del 4,5% (frente al 4,0% de 2016). Se
espera que este contexto de mayor crecimiento se mantenga en 2018.
Las proyecciones para 2018 sitúan al crecimiento de la economía mundial en
torno al 3%, con un mayor dinamismo de las economías emergentes. Las economías
desarrolladas mantendrán un crecimiento de alrededor del 2%, mientras que las economías
emergentes mostrarían un alza en la tasa de crecimiento que llegaría al 4,8%. A nivel de
país, se espera que los Estados Unidos mantengan la aceleración económica en 2018,
a una tasa estimada del 2,4%, mientras que la zona del euro registraría tasas similares
a las de 2017. China disminuiría su crecimiento en 0,3 décimas, con lo que alcanzaría el
6,5%, mientras que la India crecería al 7,2% en 2018, desde el 6,7% de 2017.
Uno de los aspectos más débiles del contexto externo es la baja tasa de crecimiento
del volumen de comercio mundial, que, si bien muestra un mayor crecimiento en 2017
que en 2016, aún se mantiene por debajo de los promedios históricos. Para este año
se prevé una tasa de crecimiento en torno al 3,6%, que duplica con creces el 1,4%
de 2016, y para 2018 se espera que se mantenga en ese nivel. Entre los factores que
explican este mayor dinamismo del comercio se pueden identificar el aumento de la
demanda agregada mundial y, en particular, un mayor dinamismo de la inversión global,
que es intensiva en importaciones.
La dinámica de los precios de las materias primas —un factor muy relevante para
las economías de América Latina y el Caribe— muestra un comportamiento positivo.
Tras caer un 4% en 2016, se espera que en 2017 los precios de las materias primas
resulten, en promedio, un 13% más altos. Las mayores alzas se registran en los productos
energéticos (justamente los que en 2016 evidenciaron las caídas más pronunciadas) y
en los metales y minerales. Los productos agropecuarios, por el contario, registrarán un
aumento leve. De no mediar conflictos de carácter geopolítico, para 2018 se espera que
los precios de los productos básicos permanezcan, en promedio, en niveles similares
a los de este año. Si esto ocurre, los precios en 2018 resultarían, de todas formas,
más favorables que los vigentes en el bienio 2015-2016 (un 7% y un 12% más altos,
respectivamente).
En la esfera financiera, América Latina y el Caribe se beneficia de bajas tasas de
interés internacionales, de una menor volatilidad financiera y de un descenso en la
percepción de riesgo.
De conformidad con las condiciones financieras internacionales más benignas y
con los cambios en los “apetitos por riesgo”, las entradas de capital a los mercados
accionarios y de bonos en los países emergentes —incluida América Latina y el
Caribe— se han ido recuperando a lo largo del año, aunque aún permanecen muy por
debajo de los niveles observados entre 2010 y 2013. Esto se ha reflejado en los precios
de activos financieros, en particular en los precios en los mercados accionarios, que
en general han evidenciado una tendencia al alza durante todo el año.

Brasil

Chile

México 

Uruguay

Paraguay

Perú

Bolivia

Colombia

Ecuador

Venezuela

Fuente: CEPAL

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