¿Superó la Argentina el atraso cambiario?

La inflación absorbió el 66% de la devaluación desde dic-15.

Desde aquel entonces el tipo de cambio real Pesos/Dólar atravesó un camino relativamente sinuoso:

  • Inicialmente, la devaluación del Peso frente al Dólar ganó por varios cuerpos la carrera frente a la inflación hasta feb-16. Hasta ese entonces el Peso se había devaluado un 54% cuadruplicando a la inflación (poco menos del 13%). La devaluación real fue fortísima (36%)
  • Esa realidad se revirtió luego a partir de un tipo de cambio estabilizado y una fuerte presión de los precios internos. La tasa de cambio real se revaluó un 20% hasta junio.
  • Recién a partir de la maduración de la política de aumento de tasas de interés del Banco Central, los indicios recesivos y la consecuente moderación del incremento en los precios, se reinstaló un sendero de devaluación real del Peso (4% desde junio).

En concreto, descontada la “sinuosidad” intermedia, en términos reales el peso se devaluó frente al dólar un 15% en comparación con  noviembre 2015. Poco, si la referencia son los casi dos años de dólar barato y acorsetado.

¿Perdurará en el tiempo este 15% de devaluación cambiaria en términos reales? Con una inflación no muy superior al 1% mensual, probablemente logre sostenerse. Con un consumo deprimido, una política monetaria todavía contractiva, un gasto fiscal que no se desborde y una política de precios acertada del Gobierno, el escenario planteado es factible en el corto plazo.

En el largo plazo, la ecuación cambiaria es un pilar central en la competitividad de una economía. Pero bajo ningún punto de vista puede ser el único. La industria, el turismo e incluso el agro, se deben sostener también en otros factores en el mediano y largo plazo, por caso, un acceso fluido y barato al financiamiento y una infraestructura apta. El desafío del Gobierno es dotar de competitividad “extra cambiaria” a los sectores productivos.

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Fuente: Invenomica

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