Argentina – Rasgos generales de la evolución reciente

La economía argentina se contrajo un 2,2% en 2016 por los efectos de la devaluación de fines de 2015, la aplicación de una política monetaria restrictiva y la recesión en el Brasil, que afectó negativamente a las exportaciones. Algunas reformas introducidas por el Gobierno que asumió en diciembre de 2015, como la eliminación o la reducción de los derechos de exportación, en particular de las materias primas alimentarias, o la mayor apertura comercial, instrumentadas como parte de una estrategia de largo plazo de alinear la estructura de precios relativos de la economía con sus ventajas comparativas, asociadas a la explotación agropecuaria, operaron en el mismo sentido (contractivo): en el primer caso, por su impacto en la inflación y, en el segundo, por su impacto en el empleo de la industria manufacturera. La expansión del sistema de protección social que llevó a cabo el nuevo Gobierno (con medidas como la ampliación de los beneficiarios de la asignación universal por hijo, el aumento de los haberes jubilatorios o la extensión de beneficios para los receptores de programas sociales) no llegó a compensar el impacto de la caída de los salarios reales en el consumo privado, que disminuyó un 1,4%, y constituyó, por su peso en la demanda agregada, el principal factor explicativo de la caída del nivel de actividad en 2016. El déficit fiscal aumentó en 2016 y llegó al 4,5% del PIB. Dicho incremento se debió a la reducción de los ingresos públicos (-10% en términos reales), como resultado de una menor presión tributaria y de la caída del nivel de actividad. La reducción del gasto público primario (-2,1% en términos reales) se debió, principalmente, a la caída de la inversión pública y tuvo, en el margen, un efecto contractivo. El déficit fiscal se financió en su mayor parte con emisión de deuda en moneda extranjera. El acceso a los mercados internacionales de crédito tras un período prolongado de exclusión prácticamente total se reabrió como consecuencia de la resolución del conflicto con los acreedores que no habían aceptado la reestructuración de la deuda (holdouts), la desregulación del mercado de cambios y la liberalización de los flujos internacionales de capital. El principal medio para contener el aumento del déficit fiscal fue la reducción de los subsidios a las tarifas de los servicios públicos. Por su impacto en los precios al consumidor, dicha reducción también contribuyó a aumentar la inflación, que pasó de un promedio anual del 26,5% en 2015 al 41% en 20161 . La aceleración de la inflación, en combinación con los ingresos de divisas asociados a las necesidades de financiamiento público (del gobierno nacional y de las provincias) y las elevadas tasas de interés, tendió a apreciar el peso argentino durante 2016, lo que tuvo un impacto negativo en los sectores transables no tradicionales, en particular, la industria manufacturera.

Fuente: CEPAL

Leer más Informes de:

Macroeconomía