Argentina, entre la crisis de Venezuela y el milagro chileno

30 de Julio

Asamblea Constituyente de Venezuela

Hoy Venezuela define su destino en las elecciones por la asamblea constituyentes propuesta por el oficialismo. El gobierno de Maduro busca una nueva reforma constitucional con el objetivo de obtener poder absoluto para continuar y profundizar su proyecto político y económico.

Mire por donde se lo mire, el proyecto chavista ha llevado a la ruina el país en todos sus órdenes. Algunos números hablan por si solo:

  • En lo que va del año más de 100 personas ya han muerto producto de manifestaciones políticas y enfrentamientos sociales.
  • Miles de personas abandonan el país cada día escapando de la pobreza, de la falta de alimentos y de la decadencia generalizada. En Argentina mismo se puede encontrar uno con cientos de venezolanos trabajando en diversos sectores de nuestra economía que no han soportado la debacle en su país y no les quedó otra alternativa que el exilio.
  • Con respecto a temas económicos, la proyección de PBI de Venezuela da cuenta de una caída de más de 10 % para este año, siendo el segundo año de manera consecutiva que cae esta magnitud.
  • En los últimos 4 años, su economía cayó más de 30%, lo que ha provocado un crecimiento exponencial del desempleo, la pobreza y la indigencia.
  • La economía ha entrado en un espiral hiperinflacionario donde este año la suba de precios superará el 800 %.
  • Manifestaciones sociales por todos lados, escalada de violencia generalizada, crisis alimentaria, pobreza y muerte. Todo esto la Venezuela chavista del año 2017.

La magnitud del desastre económico de dicho país es inconmensurable. Los desequilibrios macroeconómicos en materia fiscal, inflacionaria, cambiaria, de actividad y de índole social han llegado a una situación límite. Observando este estadio de la experiencia chavista es inexplicable que hoy día en Argentina todavía haya espacio para el proyecto kirchnerista en nuestro país.

La simple visualización y comparación de dos variables económicas (PBI e inflación) entre Argentina, Chile y Venezuela bastan para entender la importancia del cambio de rumbo que hemos iniciado milagrosamente en el año 2015. Y hay que decir que acá lo relevante no es la victoria del gobierno de Mauricio Macri, sino la derrota del Frente para la Victoria para enterrar su proyecto económico (si es que había alguno).

Comparación entre las economías de Argentina, Venezuela y Chile

El gráfico da cuenta muy claramente de tres realidades muy distintas para los tres países sudamericanos en mención durante el periodo 2012-2021 (según proyecciones promedio de diversas consultoras económicas).

Por un lado, tenemos la economía chilena que merodea muy establemente la zona de crecimiento de entre 2% y 5% en estos 10 años. El promedio de crecimiento anual de todo el periodo es de casi el 3%, muy en línea de su tasa de crecimiento de largo plazo. En ningún año Chile tendrá una inflación superior al 10 % (de dos dígitos). Estos números dan cuenta del importante crecimiento sostenido que viene teniendo la economía chilena desde hace varios años. Estabilidad macro, previsibilidad, institucionalidad, reglas de juego claras, apertura comercial, alianzas estratégicas y fortalecimiento de los sectores clave son algunas de las explicaciones para encontrar el milagro chileno de las últimas dos décadas. El resultado está a la vista de todos, Chile ya tiene hoy mayor PBI per cápita que Argentina.

En el otro extremo se encuentra Venezuela. La dinámica de crecimiento y de inflación salen completamente del gráfico en los últimos años. Hace 4 años que la economía de Maduro viene ahondando la contracción. La caída se viene profundizando y la magnitud de la crisis es terminal. Acumula más de 30 % de caída del Producto Bruto Interno desde 2014. Lo peor del caso es que a la gran depresión se le agrega un componente de hiperinflación que torna a la situación totalmente insostenible. La consecuencia de esta situación es una sola: desempleo, pobreza e indigencia con dos desenlaces posibles para las personas: exilio o muerte. No hay espacio para que el proyecto llegue a buen puerto. Solo queda esperar por el bien de toda la sociedad venezolana que esta locura se termine pronto y de la mejor manera posible.

El caso argentino es sin dudas milagroso. Hoy, mientras Maduro intenta avanzar con su reforma constitucional, es un muy buen día para darnos cuenta la importancia del cambio ocurrido en diciembre 2015 con la derrota del kirchnerismo.

Si bien muchos de los desequilibrios aún no se han resuelto, Argentina es hoy un país en transformación y en recuperación, tanto económica como socialmente. La posibilidad de salir adelante se manifiesta de manera concreta. Las proyecciones económicas (tal se muestra en el gráfico) dan cuenta de que el país podrá retornar a valores normales de acá a dos años.

Sabido es que el proceso de normalización será arduo y extenso, no cabe la menor duda de eso. Se necesitan años y años para reconstruir este país, ya que el daño causado está muy sumergido en cada rincón de nuestra sociedad y de nuestra economía. La postulación de Cristina Fernández de Kirchner en la Provincia de Buenos Aires, y su respectiva intención de voto, es una clara muestra de ello. Todavía gran parte de nuestra sociedad no logra dimensionar la triste realidad de Venezuela, que no es más que el reflejo de la continuidad del proyecto kirchnerista.

Por eso en octubre será el momento que la sociedad argentina, y desde las urnas, de su última batalla a favor del cambio para intentar abandonar definitivamente el sendero de la decadencia que desde hace tantos años venimos recorriendo.

Fuente: INVECQ

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