Apuntes sobre la reforma fiscal

Desde el punto de vista de la retórica oficial la reforma fiscal procura por un lado “cumplir la meta
fiscal” que tiende a corregir los desequilibrios de las cuentas públicas y por el otro incrementar el
ahorro -eufemismo para referirse a las ganancias- a través de una reducción de la presión
tributaria con el objeto de impulsar la inversión y por lo tanto el nivel de actividad y empleo.
Se trata de dos cuestiones que en términos de las cuentas fiscales van en sentido inverso, es decir
se busca reducir el déficit y al mismo tiempo se plantea un descenso en la recaudación, razón
por la cual ello debe ser analizado en el marco de:

1) las políticas de ajuste fiscal que ya fueron tratadas por el parlamento (reducción en jubilaciones y pensiones en torno a $ 65.000-75.000 millones en 2018, a lo que debe sumarse el achicamiento en las erogaciones de la AUH y el ajuste en el gasto público que surge del Presupuesto 20181);

2) el denominado Pacto Fiscal que supone la necesidad de recursos nacionales adicionales, como es fundamentalmente el aporte nacional para cubrir el reclamo de la Provincia de Buenos Aires por el Fondo del Conurbano (ver Recuadro);

3) la posibilidad que se avance en otras reducciones en el gasto (como es el caso de la intención de reducir la planta de trabajadores estatales que ya puso en marcha el gobierno con una nueva oleada de despidos); y

4) el intento de recurrir a ingresos extraordinarios (como la venta de las centrales de generación eléctrica que ya fue anunciada).

La eliminación del Fondo del conurbano y el salvataje a Vidal De acuerdo al denominado Pacto Fiscal, el impuesto a las ganancias, anteriormente coparticipable en un 64%, pasa a coparticiparse en un 100%. Al mismo tiempo, se elimina el Fondo del Conurbano Bonaerense, que se nutría del 10% del impuesto a las ganancias pero por el que se giraba apenas $ 650 millones anuales fijos a Buenos Aires en tanto que distribuía el saldo restante entre las demás provincias. Con su eliminación la Provincia de Buenos Aires recuperaría una parte importante de los recursos resignados en la actualidad (para 2018 el incremento de fondos por esta vía representaría unos $ 20.000 millones). Pero al mismo tiempo, esto genera un desfinanciamiento para las demás jurisdicciones que serán compensadas con transferencias del Tesoro Nacional. También las arcas bonaerenses se verán robustecidas por efectos de una compensación especial retroactiva por los fondos nonrecibidos entre 2011 y 2015 de unos $ 21.000 millones. En este escenario, la ANSES se ve sumamente afectada al resignar la masa de fondos proveniente del impuesto a las ganancias.
Para compensarla se transfieren los recursos del impuesto al cheque, que no solo es inferior en 67.931 millones de pesos en 2018 sino que a partir de la reforma fiscal se podrá descontar este impuesto del pago de ganancias, lo que anticipa una reducción sistemática del mismo y, por ende, de los ingresos de la ANSES.

Fuente: Centro CIFRA

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