Análisis del régimen de ART. A pesar de la judicialización creciente, las ART mantienen una rentabilidad mayor a la media del mercado.

El reciente decreto de necesidad y urgencia del poder ejecutivo relativo a la modificación de la Ley de ART concitó un amplio debate en la opinión pública respecto a aspectos formales e institucionales, habida cuenta de que existía en el Congreso un proyecto de ley con media sanción del Senado vigente para modificar el sistema de riesgos del trabajo. Por fuera de los debates de superficie sobre la carencia de una real urgencia o que requiera de la aplicación de un DNU, en este informe nos resulta importante llevar adelante una evaluación integral del actual régimen de ART. A tales fines, le damos contenido a la presente infografía a partir de una primera sección de contexto general del sistema actual; un segundo bloque con la descripción de los cambios más preocupantes a partir del nuevo régimen; un apartado relativo a las fortalezas y debilidades del modelo argentino en su desempeño de los últimos años; y un último punto de análisis empírico sobre los números del mercado asegurador de riesgos de trabajo en la Argentina. Contexto general: el funcionamiento actual del sistema El DNU sin ningún viso de constitucionalidad que modifica la ley de ART N°26.773, recibió múltiples cuestionamientos de forma en los últimos días, producto de la intromisión del poder ejecutivo en las facultades de otro poder del Estado. En este artículo dejamos de lado el enfoque jurídico y constitucional para centrarnos en el análisis económico e institucional del actual sistema argentino de prevención, mitigación y resarcimiento de accidentes del trabajo y el contraste con las modificaciones que conlleva el decreto presidencial.

En primer lugar, consignar que el sistema vigente hasta la actualidad buscaba poner el foco sobre los derechos de los trabajadores. No sólo en relación a las prestaciones a otorgar en pos de la mitigación de un daño sobre su salud, sino también en cuanto a la exigencia de las acciones de prevención por parte de los empleadores y las compañías aseguradoras. Para garantizar todo lo anterior, la existencia de un organismo estatal específico, que se encarga de controlar y supervisar al sector privado, también constituye un factor distintivo para con otras experiencias regionales y del resto del mundo que carecen de una institución de monitoreo sobre el funcionamiento del mercado. La sustancial merma en la siniestralidad que se ha producido desde que se implementó el régimen de ART es la principal evidencia a favor de perfeccionar sistemas contributivos y con foco en la prevención como el actual. Además de bajar la accidentabilidad, el sistema coadyuvó a mejorar las condiciones laborales y a proteger los derechos de los trabajadores. Algunas de las reformas más relevantes sobre el sistema de ART se implementaron en los últimos 5 años y contribuyeron a reforzar la protección del trabajador. Entre ellas se encuentran las modificaciones que se introdujeron a la Ley de Riesgos del Trabajo en el 2012 mediante las cuales se corrigieron algunas deficiencias que se arrastraban desde 1995. Entre los principales cambios que se introdujeron con la reforma del 2012 se encuentran: la cobertura de un mayor número de patologías, el incremento de las indemnizaciones por accidente, su actualización automática en virtud de un índice de variación salarial, la reducción de los plazos para cobrar los siniestros, y la obligación que pasa a tener el empleado de elegir (de manera excluyente) si decide cobrar el dinero a través del sistema o accionar judicialmente (y no ambas opciones a la vez). Asimismo, por medio de las reformas del 2012 se redireccionaron las causas judiciales debiéndose cursar a partir de ese año por la vía civil y no por el fuero laboral. Esto permitió que los reclamos judiciales decanten en acciones contra las ART y no así a los empleadores (hoy en día la proporción de juicios a los empleadores es menor al 5%). Esta reforma fue ampliamente bienvenida por el sector empresario que pudo ganar competitividad ahorrándose gran parte de los costos que anteriormente debían destinar al pago de las sentencias judiciales.

Por último, es relevante lo ocurrido a fines de 2014 año en el cual el Sistema de Riesgos de Trabajo incorporó a un nuevo colectivo de trabajadores, aquellos que se desempeñan como empleados de casas particulares. Esto último implicó que en 2015 se sumen cerca de medio millón de trabajadores que anteriormente no contaban con ningún tipo de cobertura. Cabe destacar que este “grupo de riesgos” presentó una siniestralidad sustancialmente más baja al promedio de la cartera vigente de las aseguradoras, con lo cual contribuyó a la mejora de la posición patrimonial de las ART, según consignó en el año 2016 Mara Bettiol, actual titular de la Unión de Aseguradoras de Riegos del Trabajo (UART). En definitiva, el sistema de ART es ampliamente inclusivo ya que se encuentran cubiertos casi 10 millones de trabajadores, es eficiente porque efectivamente se mejoraron los indicadores de salud laboral (por ejemplo, baja de la siniestralidad y disminución de los fallecidos en ocasión de trabajo) y, como se verá en los próximos párrafos, nada hace pensar que se encuentra en una situación terminal desde el punto de vista de la sustentabilidad.

Fuente: Undav

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